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The Mage

(The Mage: Spotify)

You, who try to understand
Symbols chiseled in the dark
Don’t give up, my friend,
Though you’re crying in the wilderness.

White shadows from the Moon
Trace a road back through the past
But your proudness breaks the spell
And the vision fades away in a thunderstorm.

Are we made of dusty matter and emotions?
Are our souls an empty web of silly notions?
It’s all the same…

Don’t ever think our past
Is deeply buried down the sands
When the whispers from the wind
Reveal some crazy secrets left behind.

It’s so easy to believe there is no meaning!
Are the bruises on your soul already healing?
Is there a turning back?

An old man looks into our darkness
While the shadows cry in silence
Cause they know he’s waiting for a light to spark.
It may seem he’s all alone
That his journey has no point
The sun sinks all the way down
And the shadows win another round.

Is it true that there’s a tree of life and knowledge?
Are our wishes and our love all going nowhere?
Did someone ever care?

An old man looks at the horizon
While the world is growing older
And the evil towers crumble to the ground.
Arms are raised up to the heavens
As he climbs his flaming vessel
The old man turns to say goodbye
And we wonder if he will come back.

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Der Ravenmeister

En 1684, Jan Cornelius Maarten, organista de la catedral de Delft, visitó Londres en busca de piezas de repuesto para su instrumento. En una de las muchas tabernas de la ciudad, conoció a un ciego, que se presentó como Benedict Crowell, cuidador de los cuervos de la London Tower. Tras unas cuantas jarras de cerveza, Crowell invitó a Jan a conocer sus cuervos al día siguiente.

Al parecer, Jan Cornelius quedó impresionado con el trabajo de Crowell, porque escribió una larga carta a su hermano Felix, que todavía se conserva. El ciego había entrenado a los cuervos para que pidiesen comida dejando caer una piedra sobre una bandeja metálica. Así podía distinguir estas llamadas de los graznidos habituales, y podía pasar más tiempo bajo techo. Lo interesante es que los cuervos, por cuenta propia, habían elegido cada uno una piedra de tamaño diferente, y el ciego podía casi siempre distinguir de cuál cuervo se trataba por el sonido. Esta habilidad fascinó al músico.

Lo mejor de todo es que Jack, uno de los cuervos, a veces lanzaba la piedra de Eva para que la hembra comiese primero. Esto confundió durante un tiempo al bueno de Benedict, hasta que cayó en cuenta de lo que pasaba.

De regreso en Delft, Jan Cornelius escribió una fughetta, o pequeña fuga a tres voces, y la tituló «De Ravenmeester». Es decir, el Amo de los Cuervos, en holandés. Incluyó una copia manuscrita de la partitura en su carta a Felix Maarten, residente en Valladolid, y por este motivo conocemos la breve pieza.

Este es un modesto arreglo moderno, que cubre algunas de las partes que se han perdido del manuscrito original:

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Prayer

Soy consciente de que hace tiempo que no escribo sobre informática, que es de lo que, en definitiva, trata este blog. Es que me aburre lo que estoy haciendo y, lo peor, me está robando mucho tiempo. De cuando en cuando tengo la tentación de decir lo que opino, pero me la guardo con cuidado. Hay opiniones que explotan.

De momento, éste es mi último invento al piano:

Hay a quien le ha parecido un gospel, por el título y porque el tiempo es un vals tocado con eso que los músicos llaman, técnicamente hablando, «swing». Es decir, cada negra se divide irregularmente en casi tres partes. No era mi intención. Compuse una canción de enamoramientos y esas cosas, y esto es lo que ha salido. Disfrutadla. O detestadla. Estas son cosas que pasan cuando me aburro.